Se esparcen las últimas gotas de rocío
sobre el jardín del paraíso yerto.
Se bañan las horas de melancolía
en los momentos solitarios
mientras rezo en los oscuros antros divinos.
Se esconden las sombras de los dioses
tras las cortinas miserables de la vida.
Palabras llenas de dolor
se escucharon a lo lejos de la casa
tranquila de los muertos.
Silencios profusos ahítan el espacio
vacío de la existencia.
La nada invade el camino de la fe.
Se dispersa un aliento misterioso
entre la lluvia ígnea de los sueños.
Rostros petrificados del recuerdo.
Olvido y soledad conviven
con mi ser en la calle
amarga del devenir.
Existencias yertas rezan
al Dios de la inexistencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario