24 abr 2010

DUDAS DE LA NADA

Las dudas brotan inesperadamente
en el instante del reposo;
todos los segundos se pierden
entre la densa niebla de la nada.
Le invade el sórdido tedio
intangible de la soledad
mientras se hunde en el espacio
solitario de la nada.
Afuera, las gotas ígneas del dolor
golpean las puertas oscuras de la muerte.
Adentro, la estela de la sombra
se asoma por las entrañas.
Una brizna de fuego,
entre tanta presencia oscura,
alumbra el camino de la nada.
Ayeres pletóricos de maldad
se desvanecen como las lágrimas
pétreas del dolor.

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