24 abr 2010

UNA MIRADA MUERTA

Fluye el agua entre las máscaras ígneas de la existencia. Avanza. No se
detiene. Un niño, olvidado, con las cicatrices del futuro en su rostro, observa
el devenir inexorable de la vida. Se desangra la noche sobre las mujeres
muertas que yacen en el jardín. El agua escurre sobre los rostros muertos. El
niño, con una flor en la mano, se pierde entre la oscuridad de la muerte.

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